Una nueva red de seguridad para las ciudades de América Latina y el Caribe
Inundaciones en Porto Alegre, olas de calor en Curitiba, huracanes en todo el Caribe; las ciudades de América Latina y el Caribe están viviendo directamente los crecientes costos del cambio climático. Por ejemplo, el tercer huracán atlántico más intenso registrado, el huracán Melissa, por sí solo impactó el 30 por ciento del PIB de Jamaica. Los desastres están ocurriendo cada vez con mayor frecuencia y gravedad, ejerciendo una presión sin precedentes sobre los presupuestos municipales y amenazando con revertir los avances logrados con tanto esfuerzo en desarrollo sustentable e inclusión social. La pregunta ya no es si tales eventos extremos ocurrirán, sino cómo las ciudades pueden prepararse para lo inevitable mientras continúan proporcionando niveles de vida dignos para todos.
Este es el contexto del Mecanismo de Seguro de Infraestructura Urbana (UIIF), una iniciativa pionera implementada por ICLEI y financiada por el Banco de Desarrollo Alemán (KfW) a través del Ministerio Federal Alemán de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ). El proyecto introduce una forma innovadora para que las ciudades de América Latina y el Caribe accedan a financiamiento para la adaptación al cambio climático, incluido el mercado de seguros, compartan el riesgo de manera colectiva y protejan la infraestructura crítica y a las poblaciones vulnerables. Se trata del primer mecanismo de este tipo centrado en el ámbito municipal, marcando un punto de inflexión en la forma en que los gobiernos locales pueden transferir parte de su riesgo de desastres al sector privado y mejorar sus capacidades de respuesta.
Los seguros como parte de un panorama más amplio
UIIF no se trata de reemplazar la acción climática con pagos. En cambio, está diseñado como parte de instrumentos financieros preestablecidos que aumentan la preparación y protegen frente a los riesgos climáticos y de desastres. De hecho, las estrategias integrales de gestión de riesgos deben combinar tres pasos: evitar nuevos riesgos, reducir los riesgos existentes y transferir aquellos riesgos que no pueden eliminarse. El seguro encaja en esta tercera categoría.
Al proteger infraestructuras esenciales y a las poblaciones vulnerables, el seguro urbano garantiza que, cuando ocurra un desastre, las ciudades puedan acceder rápidamente a recursos para recuperarse y mantener servicios críticos – sin tener que esperar largas transferencias nacionales, ayuda externa o recurrir a deudas asfixiantes.
Según Dan Balke de LFS Advisory GmbH, uno de los consultores de implementación: “Los eventos naturales están aumentando tanto en número como en intensidad. Al estructurar productos de seguros que los municipios pueden contratar, estamos abriendo otro pilar de financiamiento. Movilizar capital privado para activos municipales es innovador y será cada vez más necesario de cara al futuro.”
Por qué las ciudades se están uniendo
Para muchos líderes locales, el seguro ahora se trata de la seguridad de las vidas y los medios de subsistencia. En Curitiba, Brasil, los eventos climáticos extremos ya están poniendo a prueba la capacidad de la ciudad para hacer frente al aumento de riesgos. Las sequías, las olas de calor y las lluvias intensas son cada vez más frecuentes, presionando la infraestructura y afectando a las comunidades vulnerables.
“A pesar de contar con un plan de acción climática con múltiples medidas de mitigación y adaptación, necesitamos nuevas herramientas”, dijo Felipe Maia Ehmke, Director de Cambio Climático del Ayuntamiento de Curitiba. “Este mecanismo de seguro es otra forma de disponer de recursos inmediatos para proteger la infraestructura fundamental para la ciudad, como las unidades de salud, las escuelas y los espacios comunitarios. El acceso rápido a financiamiento hace toda la diferencia después de un desastre.”
En Recife, los funcionarios ven a UIIF como un complemento a los años de inversión municipal en drenaje urbano y estudios de riesgo. “No es la única solución; seguiremos reduciendo riesgos mediante infraestructura y planificación”, dijo Maria Eduarda Campos, coordinadora de innovación, riesgos y políticas de vivienda. “Pero el seguro llega como una protección adicional, especialmente para las familias más vulnerables, para asegurar que la resiliencia no quede incompleta.”
Un nuevo tipo de colaboración
Lo que hace a UIIF innovador es la forma colaborativa en la que se están diseñando los productos de seguro. Las ciudades no son clientes pasivos que compran pólizas ya preparadas; más bien, son co-diseñadoras, sentadas en la mesa junto con aseguradoras, modeladores de riesgo y expertos financieros.
David Jacome-Polit, Jefe de Desarrollo Resiliente en el Secretariado Mundial de ICLEI, describe esto como un gran avance: “Hace ocho años, cuando era director de resiliencia en Quito, Ecuador, una de nuestras prioridades era explorar el seguro como parte de la estrategia de resiliencia de la ciudad. En ese momento, estas soluciones simplemente no existían a escala municipal. Hoy, a través de UIIF, las ciudades no solo están accediendo a estos instrumentos; también los están construyendo por sí mismas. Eso es transformador. Eso es construir una cultura de gestión integral del riesgo.”
Este proceso es importante porque los impactos de los desastres no se distribuyen de manera uniforme. Los barrios más pobres, los asentamientos informales y los grupos marginados suelen ser los más expuestos, lo que hace que la incorporación directa de la equidad y del conocimiento local en el diseño de los esquemas de seguro sea financieramente viable y socialmente justa.
Agrupación de riesgos, compartiendo protección
Diez ciudades – Acapulco de Juárez, Belo Horizonte, Benito Juárez, Buenos Aires, Curitiba, Porto Alegre, Recife, Reynosa, Mérida y Tegucigalpa – se han sumado a UIIF en su primera fase, y se espera que más ciudades lo hagan en su segunda fase. Cada ciudad participante está identificando su infraestructura crítica y los grupos vulnerables que debe proteger, llevando la fase piloto directamente a las necesidades reales de la comunidad.
El mecanismo también introduce el principio de la agrupación de riesgos: al combinar varias ciudades en un mismo portafolio de seguros, se pueden reducir las primas y ampliar la cobertura. Este modelo ya ha funcionado a nivel de gobiernos nacionales, pero aplicarlo a municipios de distintos países es una novedad a nivel global. Como lo señala Andreas Bollmann de Faber Consulting AG: “El proyecto UIIF sería el primer fondo de riesgo de desastres para ciudades en el mundo. Hemos visto desarrollos similares a nivel nacional, pero nunca con ciudades colaborando directamente. Si se implementa correctamente, esto podría dar a las ciudades de América Latina acceso rentable a la capacidad de seguros del sector privado.”
El seguro como catalizador de resiliencia
UIIF no está desplazando la responsabilidad de la prevención. Por el contrario, refuerza la necesidad de una planificación integral de la resiliencia a nivel local. El seguro (es decir, la transferencia de riesgos) funciona mejor cuando se combina con medidas de reducción de riesgos, haciendo que los pagos sean relativamente menores y menos frecuentes, al mismo tiempo que se garantiza una recuperación rápida cuando realmente se necesita.
Este enfoque por capas – evitar, reducir, transferir – es el corazón de la gestión moderna del riesgo de desastres. Las ciudades que lo dominen podrán proteger su infraestructura, mantener la continuidad de los servicios, resguardar los medios de vida y fortalecer la confianza pública en momentos de crisis.
El seguro también refuerza la equidad. Dado que el titular de la póliza es el gobierno local, las primas se pagan con recursos públicos, es decir, impuestos. Como los impuestos suelen basarse en el ingreso, los residentes con mayores recursos aportan más. De este modo, los costos de proteger a los grupos vulnerables se distribuyen de manera más equitativa en la sociedad, en lugar de recaer en quienes menos pueden afrontarlos.
Como lo resumió Jacome-Polit: “Cuando las ciudades participan en el diseño de la solución, ganan capacidad de acción. En ese sentido, el seguro es tanto un producto financiero como una herramienta para dar a las ciudades la confianza de enfrentar un futuro climático incierto con una mejor preparación.”
Mirando hacia el futuro: la próxima fase de UIIF
Con base en el éxito de la primera fase de UIIF, en la COP30, ICLEI y KfW anunciaron el lanzamiento de ProUrbano, ampliando su colaboración para ofrecer a las ciudades de América Latina y el Caribe 46 millones de euros adicionales destinados a la transferencia y reducción de riesgos, así como a la adaptación al clima, llevando el valor total del programa ProUrbano a más de 58 millones de euros hasta 2030.
Bajo ProUrbano, dos instrumentos complementarios – Mecanismo de Financiamiento de Infraestructura Urbana, (UIIF II) y el Mecanismo de Financiamiento de Adaptación Urbana, (UAFF) – ayudarán a las ciudades a entender mejor y transferir los riesgos climáticos, así como a financiar medidas de adaptación.
Al vincular los seguros y las finanzas con la política y la planificación local, ProUrbano representa una nueva generación de programas de resiliencia que conectan la comprensión del riesgo con el fortalecimiento financiero y aceleran la adaptación en las zonas urbanas más expuestas al cambio climático en la región.
El seguro urbano no sustituye la acción climática, sino que es una pieza clave del rompecabezas de la resiliencia. Al asegurar un acceso rápido a recursos, ayuda a las ciudades a proteger los servicios esenciales, resguardar a las poblaciones más vulnerables y recuperarse sin caer en un endeudamiento creciente.
Para realmente garantizar un futuro urbano justo y resiliente al clima, debemos combinar la reducción de riesgos, una acción climática decidida y herramientas financieras innovadoras, de modo que cuando ocurra lo inevitable, ninguna comunidad se quede atrás.
